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Thursday, December 29, 2016

Notte di fuoco con Bob Marley, i cercatori d’oro e il Che


Dopo una decina di giorni passati al bordo del Sahara - nomadi in mezzo ai nomadi, cercatori d’acqua tra i cercatori d’oro, muniti solo di due Land Cruiser che fungono da trasporto, cucina e, messe a L, riparo dal vento notturno - si torna verso Sud, a Abeche, grande capitale del sultanato del Ouaddai. È la prima vera città dopo il deserto, dove si incontrano taxi-richò motorizzati, si concentrano i prodotti libici o sudanesi entrati più o meno legalmente dalle incontrollabili frontiere del Nord, si respira l’aria di una città dell’Africa centrale – smog mischiato a polvere, puzza di piscio e rifiuti, grida di bambini e versi di animali vari.

È pure la prima città dove si può mangiare qualcosa che non sia capra. Quindi, dopo una doccia che non scalfisce neanche minimamente lo strato di sabbia e polvere che si è incollato alla pelle durante le scorribande desertiche, si esce a mangiare. Un pollo con patatine, del manzo con spinaci e un pesce che non si sa bene da dove arrivi visto la cronica mancanza d’acqua della zona, convincono il gruppo a continuare la serata in uno dei dancing della città. La scelta è ardua: Chez Tantine Koussa, di fianco alla moschea centrale, che in ore non sospette diventa il VIP dancing, in una sala ben chiusa e insonorizzata così il vicino – un certo signor Allah - non si lamenta, o il Doug dancing.

Si va a tutti e due, naturalmente. Ma la storia succede al Doug, la seconda sera passata in città, su gentile concessione dell’unico aereo giornaliero Abeche - N’Djamena che non è partito. Il Doug è uno spazio all’aria aperta, gioviale, con tavolini e una pista da ballo al centro. È delimitato da mura di recinzione da una parte e da una casa-albergo dall’altra. Sui muri della casa si vedono disegni di rivoluzionari quali Thomas Sankara, Bob Marley e El Che, che diffondono buone vibrazioni sugli avventori, nella maggior parte uomini. Dietro la casa i bagni, ovvero uno spazio di 4 metri quadrati con un buco in mezzo e la scritta “la propreté d’abord”. E, affianco ai bagni, delle costruzioni improvvisate di pali e paglia creano vari spazi bui e discreti.

5000 franchi una relazione – 7 euro e mezzo, 2000 l’affitto dell’antro, si dice. Poi, se sei veloce, cazzi tuoi: il prezzo non cambia. Vedo uomini entrare e uscire poco dopo con un volto di soddisfazione. Tra di loro c’è chi spenderà quasi tutti i proventi delle pepite d’oro trovate più a Nord in alchol e puttane. Io torno a sedermi, cercando la mia Gala tra le varie che popolano il nostro tavolo. E in un batter d’occhio, dozzine di persone corrono disperate verso l’uscita, schiacciandosi e spingendosi tra le urla. Dietro la casa, un falò. La musica si ferma. Fiamme alte una ventina di metri divampano e illuminano a giorno il Doug dancing. Io mi cago sotto e mi avvicino all’uscita, ma non mi mischio all’ingorgo, sarebbe più pericoloso. Altri al tavolo restano seduti a godersi lo spettacolo.

Dopo poco le fiamme si attenuano. Di nuovo al tavolo, arriva un altro giro di birra. Dieci minuti e la musica ricomincia. Restano una cinquantina di persone, che si alternano sulla pista. Anche noi facciamo un giro su qualche makossa o un coupé decalé. Qualcuno mormora su una lotta tra locali a Abeche – ma sono solo due! – qualcun altro parla di incendio colposo. Sta di fatto che qualcuno non lavorerà più finché le baracche non saranno ricostruite. E la vita continua, al di là dei giudizi di valore e la morale. Qui, come in molti altri luoghi di questo paese, la resilienza del genere umano è incredibile.


Wednesday, October 12, 2016

Mi Cuba - La calle

El pastel de guayaba. El rico y caliente pastel de guayaba. Olor a petróleo de 10 pesos al litro por la izquierda, que se pega a la ropa y sublima los perfumes baratos de jineteras aburridas en las esquinas. Personas abrazadas en el Malecón miran al cartel “Viva Fidel", recién puesto en honor de su 90 cumpleaños, o tal vez buscan, en el horizonte turquesa, la orilla de la Florida, sinónimo de esperanza de renovación, familias divididas y sueños prohibidos. Oye linda, tú culo no le da razón a Niuton... y quién sería ese loco? Una timba de Habana D’ Primera llena la calle, desafiando el ruido asordante de los motores diésel de los años 80. Ayer un turista me dijo que en Europa tienen problemas con la capa del ozono, te imaginas si en Cuba eso fuera un problema de verdad? Las cajitas blancas de plancha’o pasan de mano en mano, desafiando la inmovilidad del tiempo cubano con una leve borrachera permanente. Galletas y palitroques, calidad especial, aiii cualitiii. Músicos talentosos dispensan momentos de fácil felicidad a turistas ansiosos de escuchar una vez más la canción del Che. Éste es tiempo virtuoso y hay que fundirse en él. La compañera de la vigilancia del CDR anota en una libreta escolar lo que fulano lleva en una jaba demasiado cargada por ser en sintonía con los valores de unidad, austeridad y altruismo propios del comunismo caribeño. Psss... Quieres tarjetas a tres fula la hora? Fichas de dominó son lanzadas con tremenda guapería en banquitos ubicados en el medio de la calle. Si preguntaste o averiguaste por mi, ahora estoy mejor que nuncaaaa. Para hacerse la platica un viejo curco recoge latas de Tú Kola, versión anti imperialista y azucarada de la Coca Cola, además de ser ingrediente fundamental para un verdadero Cuba Libre. Maní, maniiií... Gente al lado de la calle hace señas misteriosas para alguien que no se haya nunca subido a un almendrón. Socialismo o muerte. 

Despedirse de Cuba yendo al aeropuerto en un Chevrolet convertible del 56 es una emoción única. No por qué el convertible sea un carro bonito, o por qué dé a los chismosos material para empezar sus rituales diarios. Es única por qué, una vez más, tal vez la última para un tiempito largo, uno de puede conectar con la calle cubana y bañarse en su alma. No hay ventanas que te separen de la calle, no hay distinción de temperatura como entre el microclima polar que se encuentra en los taxis del estado y el calor tropical de afuera, no hay barreras que limiten él sonido... Tú ERES la calle. Claro, no todo el mundo puede permitirse de subirse a un convertible, los boteros son ejemplo muy evidente del egoísta interés individual, como dijo Fidel en 1967. Pero no es importante lo que tienes debajo del culo, lo espectacular es lo que te rodea. Amigos. Y la calle habanera. Esta cosa que cada vez te come, te saca el alma, le da dos golletazos y te deja allí tirado en el piso como un borracho que se ha tomado una botella entera de ron de la bodega sin refresco. 58 años de sueño revolucionario han creado una realidad paralela, aislada y excepcional que plasma cada día el carácter de la gente, creando códigos, usos y normas no dichas que en dos años he podido a penas aprender, pero que se resumen en la expresión cubana, pero cubana, cubana, cubana: en la lucha. 

Bueno, y yo esta calle he tenido la oportunidad de compartirla con varia gente. Entre otros, la sonrisa infinita de Vivian y su eterno positivismo, las camisetas de Olivier, su manera de reír y su capacidad de hablarte de todo, el pragmatismo de Gretel y su altruismo, las sabiduría y alegría de Yolanda, el instinto de protección de Angela, el soul de Daymé, las risas con Oleksandr, Alice líder de innumerables fiestas, Marieta y su infinita gozadera, el cariño de Elizabeth, el eterno peregrinar de Paola, el calor humano de Angelo y Cinzia, la amistad de Alessandro y todos sus hidráulicos, la integridad de Laneydi, el talentoso Kevin, los saltos de Víctor, el bomberismo personificado llamado Michele, Julio Cesar, Geidis, y Emmanuel de la RIAM, el infinito altruismo de Emanuele, el grande futbolero japonés llamado Marin, las historias de Fanny, los Futbalseros, la sinceridad de Marianna, los consejos de Marco y Aimé, la gana de compartir de Rocio, Anna y su búsquedas, los bailes de Simone, la disponibilidad de Lídice, Lucas y su genio, los profeso de la FCOM, la profundidad de Audrey, Clémence y su realismo mágico, De Lawyer o el imprevisible Alberto, la felicidad de Lea, Giuseppe mente intrigante, el buzo Javi, las poesías de Lis, las competentes chicas del INIE, Maurizio y sus cuentos, el alma musical de Thomas, Yuli, Ray y la alegría de Paso a Paso, los djs cubanos como Jigue, Djoy, Whichy, Kike y Alex, Ricardo y sus contactos, la continua Luisa, los maratones de Alizée, el sano izquierdismo de Gabriele, la simpatía de William el doctor, Rosendo y las parrandas, la tranquilidad de Eleonora, Dalia que conoce a todo el mundo, José Juan y su abertura, las charlas de Pablo, Blandine y su moto, la elegancia de Joana, PB y sus mapas, el taxi casi siempre roto de Raydel, los puros y los cocteles de Yojaine, el amor de Claudio y Yudith, Aizel líder en la actualización, la tribuna Siboney, Marie y las pizzas, Marie y sus disfraces, todos los amigos que han venido a ver a Cuba antes la invasión norteamericana, Sandor que gana al dominó, la napocubana Matilde, los compañeros de los territorios y Yáñez, Julio y el kite, la generosidad de Myrta, la velocidad y honestidad de los discursos de Tony, y Ben simplemente increíble. Dulcis in fundo, Clara, insustituible compañera de viaje.

Esa ha sido mi Cuba, esa ha sido mi calle.



Tuesday, May 3, 2016

Vita Spericolata... o una notte all'Avana Vecchia

Ale mi aveva detto che oggi avrebbe aperto la sua caffetteria, Vita Spericolata, e io ci avevo creduto. Esco tardi il lunedì dal lavoro, almendron (taxi collettivo) fino al Capitolio e mi immergo nella sozza promiscuità dell'Avana Vecchia. Arrivo in calle Sol, tra San Ignacio e Inquisidores, davanti alla presunta caffetteria, ma non c'è segno di vita. Grido alla vicina pensando ne sappia qualcosa, invano. Allora vado a prendere due Bucanero, una per me è una per Ale. Lo aspetterò sorseggiando.

Mi siedo sul marciapiede davanti la caffetteria. Una signora sui centoventi chili, con una canottiera attillata che evidenzia gli abbondanti giorni felici a base di maiale con riso e fagioli, esce dalla casa alle mie spalle e io la saluto. Di dove sei che fai, chiede lei. Anch'io le chiedo di dov'è, lei ha l'accento orientale, sottolineo. Si, risponde, sono palestina (come chiamano gli orientali a Cuba). In due minuti la conversazione si fa interessante, e ci raggiunge pure la sorella. Amairis e Niurka sono venute all'Avana negli anni d'oro del socialismo cubano, dove i contadini erano la classe sociale più benestante (in un paese senza classi sociali, ovviamente). Non come la gente dell'Avana, dice Niurka, che beve una birra e va a letto con lo stomaco vuoto. Il contadino beve rum, mangia maiale, e sfoggia la sua pancia come un trofeo. Altri cinque minuti e già mi hanno affibbiato un santo della religione afro cubana, Obatalà. E' furbetto come te, aggiunge Amairis, quel tuo sorriso dice tutto. Alla fine entro a casa loro e mi fanno vedere i piccoli altari con totem dedicati ai loro santi, ceramiche colorate adornate con penne di animali, conchiglie e chiocciole. Poi Niurka mi mostra le foto della figlia ventisettenne con la nipote... sarebbe un matrimonio di convenienza, vi sposate così tu puoi prendere casa qui. È un buon momento per investire all'Avana, analizza. Io le lascio una memoria usb con la musica che avevo preparato per Ale, la saluto con gioia e mi avvio verso il Capitolio per tornare a casa.

Sto finendo la seconda Bucanero (mica è colpa mia se Ale non è mai arrivato), è un tipo con il bici taxi, l'ennesimo, cerca di attaccare bottone. Ma questo, Taylor, è simpatico. Mi chiede dove sto andando a ballare, io mi giustifico dicendo che sono stanco. Lui pure aggiunge affranto che stasera non andrà a ballare, c'è stato per gli ultimi quattro giorni di fila però sai com'è dopo se non puoi pagare niente alle ragazze nessuna ti guarda; quindi stasera lavoro. Ah, ti do il mio numero che così giovedì andiamo assieme alla discoteca dell'hotel Vedado. Io prendo il numero, pensando che sarà il tipico numero che vedrò tra due mesi nella rubrica senza riuscire ad associare una faccia alle cifre.

Va beh, sono stanco. Ma pure affamato. Mi fermo in questa creperia in calle Muralla che mi aveva catturato l'occhio all'andata, un'oasi felice tra due edifici diroccati. Salgo al secondo piano e trovo un simpatico quadretto dove Christophe, un francese vestito da hippie, il cui spagnolo ha inflessioni messicane, intrattiene il tavolo accanto, popolato da una coppia locale, imprecando contro l'inciviltà dei cubani e la loro incapacità di ribellarsi contro FCC (Fidel Castro coglione, come lo battezza lui), mentre sorseggia del rum Havana Club che tira fuori dallo zaino senza farsi vedere dai proprietari. La coppia ha reazioni differenti: Alvaro si chiude in un silenzio di protesta, non valeva la pena parlargli mi dirà dopo, mentre José, quasi per evidenziare l'inciviltà del suo popolo, sfoggia un perfetto francese che usa per esporre i suoi argomenti. La conversazione si chiude con José che dà indicazioni per andare ad un festival di rumba a Christophe, il quale chiede se ci sia una maniera per entrare senza pagare. Io finisco di mangiare, scambio due battute con la coppia e la proprietaria del locale, ed esco, deciso di avviarmi verso casa stavolta. Sarà la volta buona?

Sempre in direzione Capitolio, osservo le saracinesche dei bar che si chiudono, e dei vecchi molesti che ammiccano a ragazze di passaggio. Passo davanti alla recentemente riabilitata Plaza del Cristo, calle Brazil, e mi colpiscono due moto davanti al Canchullero, ristorante discreto, economico e con fama da Trip Advisor. Una Africa Twin 600 cc e una BMW GS 800 cc. Merce rara come il parmigiano reggiano a Cuba. Continuo a camminare e mi lascio le due moto alle spalle, percorro un isolato e poi non resisto più: devo conoscere le persone che guidano quelle due belve. Entro al Canchullero, al primo piano niente, al secondo scrogo qualcuno che potrebbe essere un motociclista, ma è seduto a un tavolo troppo numeroso. Salgo al terzo e li vedo li, riconoscibili tra mille, i proprietari delle belve. Pantaloni comodi, stivaletti o scarponcini, camice sportive. Mi presento, prendo un daiquiri, e parte la conversazione. Kai, polacco, arredatore di ristoranti, ha comprato la moto a San Francisco tre mesi fa, e va in giro promuovendo One Tank, un'iniziativa in cui ristoratori devono preparare dei piatti esclusivamente con ingredienti trovati utilizzando un serbatoio di 12L della sua GS. Mi spiega come cadere in moto e dove comprare una moto in America Latina. Take it slot and enjoy the ride, it is not about how many kilometers you do. Hunts invece è svizzero, e ogni un paio d'anni si fa un pezzo di America, because traveling by bike is like going alone without ever being alone. Sempre trovi qualcuno con cui condividere esperienze. Il sangue scorre a mille nelle sue vene, si capisce dalla passione che mette nei suoi racconti. Chiacchieramo per un'oretta e poi scendiamo a vedere le moto.

Una vecchia ubriaca si ferma davanti a noi e comincia a palpeggiarci a turno, imitando un ipotetico rombo di motore, un motore scarburato a causa della mancanza di denti in bocca. Hunts appoggia una pelle di pecora sulla sella della moto, dovresti comprarla anche tu Kai, ti permette di aver caldo quando fa freddo e di non sudare quando fa caldo. Accendono le moto, gli occhi mi si illuminano non appena ne sento il rombo. Salutano e partono per la prossima avventura. Io vado verso il Capitolio, ce la posso fare. Davanti al Kid Chocolate, la palestra dove si allenano i migliori atleti cubani, un paio di trans mi lanciano dei baci. Ricambio. Ci sono certe sere in cui vale la pena restare a casa a guardare delle serie TV. Altre no.

Thursday, April 7, 2016

Partire verso il futuro (ancora una volta?!)

E come sempre sale quella sensazione, spinte contraddittorie si profilano all'orizzonte dell'anima. Da una parte, l'amaro in bocca per non aver visto tutti gli amici e cari, o per non avergli dedicato abbastanza tempo, non aver costruito dei ricordi insieme; la gioia per gli stimoli ricevuti, l'arte assaporata, la musica assorbita, le serate approfittate, quelle espressioni artistiche e conviviali che assomigliano inevitabilmente a ciò che ha caratterizzato la nostra adolescenza. Dall'altra, la sete per le emozioni che si proveranno quando l'ennesimo volo aereo terminerà nell'ennesimo paese, dove mille colori, suoni e esperienze ci arricchiranno di un tesoro vero quanto impalpabile; dove un altro amico riuscirà a entrare nei fiordi della nostra esistenza e capirci come se fossimo cresciuti assieme; dove un nuovo genere musicale ci farà ballare e riflettere sulle infinite commistioni ritmiche, stupendoci ancora una volta dell'importanza della musica nelle più disparate culture.

Probabilmente nessuno lascia il luogo che a lungo ha chiamato casa senza una minima titubanza nelle membra. Probabilmente questa situazione si complica quando il nostro futuro è un po' incerto (in realtà questa cosa ci affascina, ma sembra non essere una cosa comunemente accettabile, men che meno accettata). Probabilmente, e prometto che ora smetto di fare il vago, ci sale anche più di qualche dubbio sul perché continuiamo a partire, a mettersi in gioco. Cazzo, qualche domandina ce la facciamo (e se non ce la facciamo da soli ce la fanno gli altri). Perché, per esempio, quattro semplici parole in fila come "contratto a tempo indeterminato" non ci fanno venire l'acquolina in bocca? Perché offerte lavorative a meno di un'ora di volo dal luogo natio non destano la nostra attenzione? Perché la stabilità non è un valore che idealizziamo? Boh, se lo sapessi non starei qui a farmi ste pippe mentali. Magari perché ci siamo dovuti adattare a tempi di cambi repentini, a insicurezze transnazionali, al villaggio globale. Ci chiamano generazione Erasmus* per questo no?

Sta di fatto che, al duty free di Malpensa/Tessera/Fiumicino, tra l'acquisto di un pezzo di speck affumicato, la settimana enigmistica e i pomodori secchi (diplomazia degli spaghetti!), mentre ci stiamo interrogando sull'importanza di continuare tale stile di vita, ci arriva una telefonata che cambia le carte in tavola, in una mossa da esperto croupier. Stavamo giusto riflettendo sul tuo futuro più in là dei sei mesi a venire, che ci sembravano già definiti, quando la voce dall'altro capo del telefono (e del mondo) ci dà una notizia che sconvolge tutti i possibili piani e progetti. Ed è lì che ritroviamo il sorriso sulla faccia, scaturito dalla gioia dell'imprevedibilità della vita che un po' spaventa, ma tanto piace, un sorriso che ci ricorda quanto sia importante pianificare il nostro futuro, avere degli obbiettivi e fare tutti gli sforzi possibili per perseguirli, ma allo stesso tempo essere pronti a mettersi in gioco. Il futuro rimane da scrivere, e lo scriviamo noi. Non ci deve far paura.


* Disclaimer: in Italia, nel anno accademico 2013-2014 sono 26331 i studenti e ricercatori universitari che hanno beneficiato di una borsa di studio Erasmus, circa 10% sul totale delle nuove matricole per anno accademico e l'1,6% sul totale degli iscritti. Essendo che poco più del 40% dei giovani italiani frequentano l'università, vuol dire che stiamo parlando comunque di una fetta esigua del totale.

Wednesday, December 9, 2015

México DF, ovvero ti prendo e ti porto via!


Torni a L'Avana, te ne rendi conto per la puzza di petrolio onnipresente, esalata a suon di colpi di tosse da motori malati che, più di una bronchite, sembrano avere una qualche sorta di malattia terminale così impietosa da farti passare, quasi sadicamente, infiniti giorni d'agonia. Sei appena rientrato dal mostro, ovvero quella gettata di cemento e pietra di 1495 kilometri quadrati che ha ricoperto il lago di Texoco, chiamata dagli aztechi Tecnochlilan, altrimenti conosciuta come Città del Messico, per gli amici semplicemente DF (de-efe), una sillaba a dimostrazione dell'impossibilita di definire in maniera soddisfacente una realtà popolata da 24 milioni di abitanti (più di un terzo di tutta Italia).

DF è il caos organizzato, il contrasto normalizzato. È una realtà macista dove per proteggere le donne le si riserva vagoni nella metro. È la società iper gentile dove dopo una certa ti scassi le palle di parlare con l'autista dell'Uber che vuole farti sentire a tuo agio. È la citta dove, visto il traffico infinito nonostante le frequenti sei corsie a disposizione, l'autista del taxi alla fine diventa il tuo migliore amico. È un fuoco di colori, odori, emozioni ad ogni angolo della strada, ogni bancarella di tacos, ogni passaggio pedonale. In una domenica qualsiasi per il centro, in attesa di attraversare una strada c'è più gente che la domenica a messa in un paesino di campagna in Italia.

Ebbri di mezcal, vagabondi e gente in giacca e cravatta si mischiano nelle congestionate fermate delle metro. Venditori ambulanti fanno a gara per chi urla più forte per proporti rimedi infallibili per la tosse, auricolari di qualità inimmaginabili e memorie usb da 32gb a 3 dollari il paio (maledetto io che gli ho pure creduto). Cibi dai mille sapori, arricchiti dall'infinita varietà di salse piccanti a disposizione, vengo accompagnati da tristi lattine di Cola. I marciapiedi febbricitanti di persone in coloratissimi costumi tradizionali delle civiltà per ispaniche, passano sotto immensi manifesti del HSBC, Intimissimi e birra Corona.

Eppure in questo marasma la vita non si ferma, the show must go on, il capitalismo gringo vigila sulla città. Un poliziotto con giubbotto antriproiettile e mitra davanti ogni supermercato, banca o orologeria. Grandi livelli di ineguaglianza, di crimine e di corruzione si palpano, si sentono, si vedono. Il gran potenziale economico della città è palesemente confermato dai grattaceli che sorgono come funghi. Messico DF, cazzo. Una città fantastica, che ti prende, ti schiaffeggia e ti emoziona così tanto che quando ne esci resti un po' scombussolato, come se, d'un tratto, solo per non appartenere più a quel bailamme generale, non stessi più vivendo...

Monday, July 13, 2015

Una lurida notte avanera


L’effervescenza della Rampa si propaga nelle strade deserte tra San Lazaro e Infanta. Parcheggiamo a due isolati dal Malecon nel suo momento di più intensa fioritura, un afoso sabato notte di luglio in cui bianchi, bottiglie di rum, vecchi, chitarre, neri, mulatti, tamburelli, pop-corn, giovani, caramelle, bambini, caffelatte, cioccolata, lardo di maiale fritto e altre bottiglie di rum si danno appuntamento su questo muro che altro non è che il palco di un teatro la cui scenografia è un misterioso mare blu notte guarnito di bianco schiuma. Non si annovera tra le opzioni restare in casa davanti un ventilatore di fabbricazione cinese che continua a muovere aria pesante. Per la gran parte degli avaneri, le case sono oppressive, agonizzanti, cuartuchos divididos en cuartuchos divididos a su vez en cuartuchos que, en alguna ocasión, hace mucho, muchísimo tiempo, debieron de constituir un palacio. Pero eso es historia (Estevez, Inventario Secreto de La Habana).

Wednesday, April 1, 2015

Boom: emozione!

Un giorno esplode l’emozione. Pa’raba raba baba, direbbe Battisti. Lai la la la la la la’, direbbe Vasco. Sei li solo, davanti ad uno schermo di computer che ti vomita informazioni che non riesci piu’ a processare. E’ tardo pomeriggio e la tua capacita’ di concentrazione, normalmente inferiore ai 10 minuti, e’ gia’ nel cassetto pronta per essere risvegliata l’indomani dalle amabili 35 email che ti aspettano al tuo arrivo alle 8 di mattina, piccola sorpresa giornaliera della sede europea che stara’ gia’ lavorando da 6 ore quando sfiorerai il tasto ON del tuo Dell super lento - ma non c’e’ da lamentarsi, con l’embargo e’ gia’ tanto se avete un computer con Windows a testa e una connessione satellitare da 2 Mb per 70 persone.

Wednesday, May 14, 2014

In Senegal, acquedotti in moto

Tiro l’aria, anche se con 42 gradi il motore non deve essere poi cosi’ freddo, e sposto il peso sulla gamba destra. Prima compressione, seconda compressione. Sembra il punto morto… ma non ne sono sicuro. Effettivamente fino a sei mesi fa’ non avevo mai guidato niente piu’ che la mia fidata Vespa 50 special. Il mio collega Matteo, fa’ lo stesso. Lui, un CBF l’aveva in Italia, ma di certo non doveva accenderlo con il kick. Noi, la Yamaha XT 600, l’abbiamo imparata a guidare qui in Africa, e l’unica persona che ci ha spiegato come dare il kick giusto è stato Ali, il meccanico di fiducia che non spiccica mezza parola in francese. Primo tentativo di accensione invano. Intanto, il rombo della Honda XL 600 del nostro capo invade la calma atmosfera mattutina. Lui ha l’accessione elettrica, sulla sua moto del 1983. Secondo tentativo e le due Yamaha XT si accendono. Un motore bicilindrico si aggiunge al coro: è Baboucar con la sua Honda Transalp 600. Siamo pronti... per andare al lavoro!

Friday, November 15, 2013

Sfide


Lui era li' pronto. Pantalone estivo casual, camicia e giacca a vento che poco si intonava con il resto dell'abbigliamento. Viso pulito, un mezzo sorriso che trasmetteva serenita', gli occhi persi nel vuoto concentrati su qualcosa di a me ignoto. Cosa stava pensando? Per dove stava partendo? Si avvicina al check-in 258, consegna il passaporto alla signorina il cui abbondante trucco non riesce a celare una notte passata insonne nel caldo del suo piumino. Le sorride cordialmente. Deve aver fatto una battuta o, meglio, un complimento perche' lei ricambia, lusingata da quella frivola attenzione che abitualmente non riceve dai viaggiatori. Il peso eccessivo della valigia non la preoccupa, stampa la carta d'imbarco e gli augura un buon viaggio con una voce calda e cordiale.

Tuesday, July 23, 2013

Semplicemente bella


Era da molto che non mi capitava una cosa cosi’ intensa. Per tornare dall’isola di Ngor verso la citta’ di Dakar si prende una piroga multicolore che imbarca acqua, ma nessuno sembra preoccuparsene eccessivamente. Di certo non si affondera’ nei cinquecento metri di tragitto. Le nuvole all’orizzonte spezzano la linearita’ dei raggi solari creando sfumature di colore da quadro di Monet. Ormai e’ quasi l’ora della rottura del Ramadan, le spiaggie gia’ poco popolate si svuotano e la gente si rifornisce di cibarie per saziarsi prima della preghiera. Domenica sta finendo e un’altra settimana di lavoro e’ li’ in attesa. Ma cio’ non mi da’ noia, il lavoro mi piace, cosi’ come questo paese.

Ed ecco qualcosa di inatesso e ordinariamente straordinario succede. Stiamo partendo quando una giovane coppia si avvicina alla piroga gia’ in movimento. Lui smilzo europeo appena approdato nella trentina e lei sudamericana dai dolci tratti con in braccio una creaturina di poco piu’ di tre mesi. Lei sale sulla piroga traballante con una sicurezza che solo una madre puo’ dare. E viene a sedersi davanti a me, leggermente a sinistra della linea che va tra il mio sguardo e il sole basso all’orizzonte. Lui si posiziona alla mia destra e la piroga parte per i tre minuti di traversata che per me sono durati un’eternita’.

Tuesday, March 5, 2013

La grande inchiappettata... non un post sui gay!

E' arrivata l'ora dell'inchiappettata. L'aspettavo da un po': mi ero preparato psicologicamente - leggendo storie assai ciniche di cooperanti rassegnati, fisicamente - ormai ho cominciato a digerire senza problemi le pietanze locali, e professionalmente - cosi' tante sono le cose imparate in tre settimane che pensavo di poterla ovviare. Eppure mi ha preso di sorpresa, mi ha spiazzato emotivamente, mi ha fatto imprecare contro questo porco mondo. O forse non sono stato mai abbastanza cinico da prepararmi adeguatamente all'arrivo di questa consapevolezza.

Dopo un mese di permanenza in quello che e' uno dei piu' avanzati stati sub-sahariani, ovvero il Senegal, in una delle piu' belle regioni, la Casamance, e' arrivato il momento di fare un primo piccolo bilancio (peccato che qui i concetti di "bilancio" e "trasparenza" qui non vadano molto di moda). Il primo impatto e' stato molto meno intenso delle aspettative. Caldo e baracche, bambini col moccolo e muezzin urlanti, taxi con il parabrezza cosi' crepato da sembrare la tana di Spiderman e mille Piaggio Ciao che pare di essere tornati agli anni ottanta, non mi hanno sorpreso piu' di tanto. 

Thursday, March 29, 2012

Il ritorno alle emozioni


Beh, Gran Canaria di per se' e' un'isola turistica, poi quando scegli di andare a Playa del Ingles in un bungalow con piscina attaccato al centro commerciale con tutte le attrazioni possibili e immaginabili (prostitute incluse), diciamo che non stai facendo proprio del turismo alternativo. Ma volendo del sole a Marzo e magari anche della gente con cui fare un po' di casino, e disponendo di un budget limitato questo era il posto più' esotico che la Ryanair ci offriva.

Dopo due giorni di mare e sole, ci si lancia in una seratona con tanto di sbornia al Pacha, divertimento preconfezionato per turisti Nord europei repressi, si va a letto alle sei, ci si alza dal mal di testa alle undici e si decide di andare a visitare Las Palmas, la capitale dell'isola. Casermoni degni di un passato sovietico alla nostra sinistra, petroliere e porto industriale sulla destra. L'accoglienza, dobbiamo riconoscere, non e' delle migliori. Ma proseguiamo fino a La Isleta, un promontorio verso Nord. 

Tuesday, March 29, 2011

Perdere un volo

Perdere un volo. Perdere un volo deve essere seccante. Si decisamente seccante, hai i tuoi piani pronti, qualcuno che ti aspetta, un altro mezzo da prendere, molte ore di viaggio e non vorresti certo avere alcun intoppo. Magari stai tornando a casa dagli Stati Uniti, pochi giorni prima di Natale, e’ tanto che non vedi la famiglia e non ci starebbe proprio un volo ritardato che ti fa perdere la coincidenza. Magari stai andando a presentare il progetto vincente davanti ad una giuria internazionale a Londra e la tua assenza verrebbe interpretata come un ritiro dalla competizione. Magari hai gia’ pagato il corso in un atelier parigino e, a causa di qualche nube tossica di non ben precisata origine, ti salta il volo: quattro giorni di ritardo senza poter fare altrimenti.

Ma quando ti chiama un amico e senti che gioisce perche’ gli hanno cancellato il volo con partenza da Lisbona alle tre pomeridiane di un martedi’ di primavera, ti viene da pensare che perdere un volo non dev’essere poi cosi’ tanto male. Probabilmente glielo ritarderanno solo un paio d’ore, lui perdera’ pure l’autobus che lo avrebbe portato a casa, ma non gli importa, potete vedervi una volta in piu’ e questo e’ abbastanza.

Sunday, December 12, 2010

Carnevale

Mi trascino in cucina, occhi socchiusi da felino in pensione. Ruggisco rantoli monosillabici senza alcuna traccia di saluto ai compagni che incontro, mi verrebbe da strozzarli uno ad uno per quei piccoli particolari fastidiosi e irritanti che li caratterizzano. Non lo faccio non per filantropia, ma semplicemente perche’ i muscoli non rispondono.

Non sono diventato una bestia, mi sono solo appena svegliato. Con la luna storta e un po’ di mal di testa, per di piu’. Forse quell’ultima margarita ieri sera e’ stata di troppo.
Non e’ stata la sveglia a destarmi, ma il rumore delle stoviglie utilizzate per la colazione. Porca puttana, non ho messo la sveglia ieri sera, quindi mi sono svegliato piu’ tardi, dovro’ fare i preparativi piu’ in fretta per la giornata di lavoro che mi aspetta. Odio essere di fretta. Specialmente la mattina quando per realizzare di essere al mondo mi ci vuole una mezzora passata a sorseggiare del buon caffe’. Porca puttana due, qui negli States il caffe’ fa pieta’.


Tuesday, October 19, 2010

Super size, America!

I film non sono necessariamente finzione. Te ne accorgi quando arrivi in America, o meglio quella che noi chiamiamo America, gli Stati Uniti, la piu' grande democrazia del mondo. Se qualcuno si e' fatto un'idea di come funzionino le cose negli USA attraverso i film che riempiono le sale cinematografiche della nostra penisola, quest'idea non e' necessariamente lontana dal reale.

Nel mio caso, l'approccio agli States non e' classico. Lontano dalle realta' metropolitane piu' conosciute del Nord America, mi intrufolo nella vita della ridente cittadina di Flagstaff, Arizona, particolarmente aperta rispetto al conservatorismo repubblicano imperante nel resto dell'Arizona, stato nel quale usualmente dimora il senatore John McCain.